SiembrAcción promueve los semilleros ambientales como
escenario de participación e inclusión para la educación ambiental, siendo esta
una estrategia de cuidado, es decir, no solo es cuidar el agua, las plantas y
los animales, sino también aquellas esferas que hacen parte de su vida
cotidiana, esferas como la familia y la escuela.
El cuidado se ve -desde el enfoque de la educación
ambiental- como una práctica de ida y vuelta, es decir, un proceso de
retroalimentación en el que niños, niñas y jóvenes promueven acciones
encaminadas al cuidado y protección del medio ambiente, en la medida que
deconstruye y construye nuevas prácticas de cuidado para con sus esferas más
cercanas como la familia y la escuela.
Lo anterior, porque los seres humanos cuidan de sí y
de otros, al mismo tiempo que cuidan de su medio ambiente, y es que el
solo hecho de mostrar respeto, cuidado y protección por una planta que cultivan
o por aquello que han reciclado y convertido en algo útil, también les esta
invitando a promover esas prácticas de cuidado y de respeto con sus compañeros
en la escuela o con sus familiares.
Esto lo afirma Sánchez (2013) cuando afirma la
importancia de una politización del cuidado, que supere la visión
feminizada, maternizada y domesticada del mismo, hacia un reconocimiento de
que todos los seres humanos son igualmente capaces de dar y recibir cuidado.
Practicas como el reciclaje y la re utilización de
residuos sólidos para la construcción de nuevos objetos, como instrumentos,
porta lápices, agendas, juegos, etc. Les permiten a niñas y niños sentirse en
la capacidad de crear, de transformar su mundo desde la educación. Cuando las
niñas y los niños materializan aquello que han aprendido, empiezan a
re-signficar sus principios, sus valores, su forma de ver y ser en el mundo.
Siembracción
entonces propone transversalizar la educación ambiental no solo a la escuela
sino también a su escenario de socialización primaria como lo es la familia,
teniendo en cuenta que este último es un escenario de compartir casi permanente
y que supone el desarrollo de gran parte de la vida de estas niñas y niños.
Es
por eso que desde nuestra propuesta la educación para la transformación se
convierte en una puesta metodológica de cambio, en el que el niño no solo se
educa, reflexiona y problematiza, sino que también empieza a construir y
de-construir nuevos discursos, practicas y acciones en pro del desarrollo de su
creatividad, pensamiento crítico, cuidado y sentido de pertenencia por su
planeta, por su vida y la de los demás.


Me parece súper buena la propuesta, sería ideal en hogares de niños.
ResponderEliminarPromover espacios ambientales con los niños es un proyecto excelente, pues ayuda al desarrollo de habilidades y capacidades en ellos; igualmente que ayuda al medio ambiente, es un propuesta que puede generar grandes cambios a nivel personal y social
ResponderEliminarMuy buena propuesta, visibilizar a los mas pequeños con la responsabilidad de reciclar y no a una obligación crea una nueva mirada sobre lo que se debería hacer con las basuras útiles.
ResponderEliminarMuy interesante tu blog.
ResponderEliminarMe parece una propuesta metodológica super interesante, ya que desde la familia se le empieza a inculcar al niño el valor que tiene la naturaleza, pues en la actualidad se puede observar el trato que todos le estamos dando a esta y como cada día se acaba con ella, por esta razón estos espacios son adecuados y buenos no solo para desarrollar la creatividad de los niños, si no para enseñarles el valor y el cuidado adecuado hacia la naturaleza, con el fin de obtener un mejor ecosistema.
ResponderEliminar